Las gallinas ponen huevos (II)

La casa del cerro La Pinta caminó, muerta de miedo, toda la noche. Ya estaba amaneciendo cuando vio una casa solitaria. Se coló por un cercado, se escondió en un montón de leña y, agotada, se durmió. “Ni para caldo valía ya” dijo la jefa enfadada cuando descubrió que la Pinta no estaba en el…