IDEAS PARA EL SIGLO XXII

  Cuando le dijeron que no, pensó que ya no había salida. A sus 55 resultaba complicado. Se fue directamente a casa. Se sentó frente al ordenador y rediseñó. ¿El qué? Pues todo: sus planteamientos de futuro, sus perspectivas, su manera de enfrentarse a las novedades y, ante todo, su currículum. Necesitaba algo más visual,…