Una vida tan atareada

“¿Dónde lo he puesto? ¡Ah, aquí estas!”. Miraba los bultos bien ordenados y comprimidos, mientras los apretaba con la mano: “Yo creo que no cabe nada más. Bien ahora debo ir a comprar las cosas que me faltan”. Realizó su ritual antes de salir: calzarse, peinarse, coger las llaves, ajustarse la gorra, deslizar los dedos…

¿Quién eres?

Del hastío al estío, en pleno verano ya nos envuelve su cálido temperamento, se impregna en nuestro comportamiento, cordiales, afables y … asequibles, parece que nos transformamos en otras personas, mudamos nuestro personaje para disfrutar de este tiempo que parece preparado para el ocio. Nuestras fortalezas se hacen más patentes, aprovechamos esta época para entrenarlas…