Una vida tan atareada

“¿Dónde lo he puesto? ¡Ah, aquí estas!”. Miraba los bultos bien ordenados y comprimidos, mientras los apretaba con la mano: “Yo creo que no cabe nada más. Bien ahora debo ir a comprar las cosas que me faltan”. Realizó su ritual antes de salir: calzarse, peinarse, coger las llaves, ajustarse la gorra, deslizar los dedos…

Una decisión importante

Ahí estoy, sola ante el peligro. El agua se acerca y se aleja, amenazante, espumeante. El frío llega a las puntas de los dedos de mis pies. A lo lejos, las olas me incitan, me tientan, como el torero con el capote, como el bacon en el bolsillo para que el perro te haga caso.…

Negociación win-win

Sus argumentos eran sólidos, por eso se agarraba con firmeza al volante, seguro de sí mismo. Tras un periodo de conocer las posturas habían llegado a esta situación. En frente, sin perder de vista su objetivo se aferraba al cambio de marchas, dispuesto a aceleran, más revoluciones, podía y tal vez debía. Dos coches uno…

Las gallinas ponen huevos (II)

La casa del cerro La Pinta caminó, muerta de miedo, toda la noche. Ya estaba amaneciendo cuando vio una casa solitaria. Se coló por un cercado, se escondió en un montón de leña y, agotada, se durmió. “Ni para caldo valía ya” dijo la jefa enfadada cuando descubrió que la Pinta no estaba en el…

Las gallinas ponen huevos (Parte I)

Hemos estado en un pueblo, y la verdad es que no está mal. Es como una ciudad pequeña, con casas pequeñas y mucho campo alrededor. Lo mejor es que estás todo el día en la calle. Hay muchos animales que yo solo había visto en la tele. Hay vacas, que son bichos muy grandes, con…

Los amigos

Tengo dos tipos de amigos. Unos, son amigos de compartir casa. Otros, son de los de encontrarnos en la calle y pasar un rato divertido. Los amigos de la calle son perros, como yo. Los de casa son mi familia humana. Me dan de comer, me bajan a pasear, me tiran la pelota, me rascan…

Edificio Baxter Parte II- Un extraño equipo de alto rendimiento

Desde hacía tiempo, encontraba extraño algún elemento del desayuno de Alberto. Estaban sus tostadas, la agenda con su bolígrafo rojo, el café, los dos móviles, unas notas de trabajo que repasar, algo de fruta y un colorido cómic que había sustituido al periódico. Apenas tocaba su desayuno ni repasaba su agenda. Un gesto de preocupación se transformó en una irónica pregunta: “¿Por lo que veo, estáis apretados de trabajo?”