A bordo

Era mi primer día de trabajo. Sara me enseñó a moverme por la oficina, me dejó tiempo y espacio para familiarizarme con mi escritorio y mi ordenador. Sara se acercó, después de preguntarme si necesitaba algo, con una sonrisa pícara, que me extrañó, me dijo que era hora de conocer a mis compañeros. De pronto, me vi sentado frente a una mesa multitouch, respondiendo a la pregunta ¿y a quién tenemos aquí?

Un escenario, Marte. Según me explicaron mis compañeros, unos entusiasmados, otros más distantes, tenían una misión: encontrar a un marciano que tienen el secreto de los viajes en el espacio. Mientras discutían los pasos a seguir, me creé mi personaje, sin quitarles ojo. Expliqué mi personaje: un piloto joven, activo, ambicioso – “pero sin mala intención eh” -, y con capacidad de escucha. Como debilidad mencioné que era despistado; creía que me funcionaría como escudo, “por si no me entero de algo” pensé, pero no me funcionó: “este nos lleva a Saturno” o “habrá que atarle con un cordón para que no se pierda”. Me hice espacio entre las risas con gran orgullo: “soy despistado no atolondrado; además, en mi trabajo como piloto soy capaz de concentrarme, no se me va a olvidar accionar el oxigeno de la nave, faltaría más”. No sé si me pase, tal vez lo tenía que haber dejado correr. ¿Tú que crees?

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La sesión se desarrolló con discusiones, tomas de riesgos y decisiones. Yo no sabía cómo encajar, me mordía la lengua. De pronto, no me preguntéis cómo, todo giro a mi alrededor. La misión dependía de mi decisión. Sentía la presión apretándome la garganta. Empujado por los nervios, comencé a hablar al mismo tiempo que mi cabeza me decía que parase. Se hizo el silencio, duró siglos… o eso me parecía a mí. Cuando volví en mí, me di cuenta de que mis nuevos compañeros estaban recogiendo mi propuesta y ajustándola. La misión, al fin, tuvo éxito

Llegó el momento en el que la persona que dirigía la sesión nos trajo al mundo real. Habló de lo que habíamos trabajado en la sesión, como el trabajo en equipo, la accountability, el compromiso… y de cómo me habían integrado. Fue un toma y daca, ella ponía puntos sobre la mesa y todos los discutíamos y reflexionábamos.

Segunda semana de trabajo, estaba sentado en una mesa de reuniones… ¿a quién tenemos aquí?

 

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Recomendación del editor:

Algo muy importante es alinear a los nuevos trabajadores con los valores de la empresa. Aquí te propones unos pocos. Si quieres indagar y trabajarlos, te recomendamos las cartas de Okapia Tools sobre valores.

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