MATILDA

MATILDA

 UNA MESA MULTITOUCH CON RESISTENCIA AL CAMBIO

Érase una vez una mesa multitouch llamada Matilda. Como ayudante de una facilitadora, llamada QPC, contenía un montón de herramientas para potenciar a las personas. Juntas, las hacían viajar en busca de sus habilidades para alcanzar objetivos.

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Matilda era divertida, curiosa y muy persistente; tanto, que, para ella, el desarrollo de las personas era toda una obligación. Una de las cosas que más le gustaba en el mundo era que le instalasen una nueva herramienta y si era innovadora, más le agradaba. Un nuevo mapa ambientado en marte: “¿Serán exploradores o colonos?”, se preguntaba risueña Matilda; un novedoso inventario basado en el MBTI: “¡Será divertido ver cómo los participantes comprenden la importancia de la diversidad de personalidades!”; o el nuevo mapa, cargado de herramientas técnicas de comunicación y dirección de proyectos para trabajar las soft skills, llamado…; “O, o”, pensaba Matilda nerviosa: “o el mapa de empatía”. Le encantaba ver cómo los participantes proyectaban sus departamentos u organizaciones en un personaje. ¿Qué escucha? ¿Qué piensa?

dibujo 2 (2 y 3)Matilda vivía feliz; aunque oyera hablar sobre proyectos futuros, donde interaccionaba con otros aparatos digitales, no se preocupaba. Ella recibía todas las atenciones y le hacía feliz tener a su lado nuevos amigos. Pero estas conversaciones fueron más frecuentes, cogían más intensidad, lo que las hacían más cercanas, más reales.

Matilda se empezó a preocupar, ya que del feedback de los clientes, empujada por el miedo, sacaba sus particulares e inquietantes conclusiones. Tanto se preocupó, que casi dejó de creer en la cocreación. “Online, online”, decía con tono de desagrado, “las personas necesitan verse cara a cara”; “Anda que ponerse a pensar en la realidad aumentada ¡pues vaya una ocurrencia!”

Matilda se volvió arisca, sus informes eran demasiados funcionales, les faltaba la calidez que antaño les hacía ser más efectivos. Tal fue el cambio en ella, que la facilitadora, QPC, empezó a pensar que se estaba estropeando: “Tal vez ya este amortizada, va siendo hora de…” seguido de una palabra que Matilda se negaba a escuchar. Fueron días horribles: le costaba encenderse, trabajaba a mitad de su rendimiento, sus mapas se volvieron oscuros y tenebrosos.

dibujo 3 (4,5 y 6)QPC, la facilitadora, estaba aturdida, no sabía que pasaba. Así que decidió convocar una reunión alrededor de Matilda. Tras intentar encender la mesa tres veces, desistieron. De pronto, se encendió y todos rieron: “Cosas de la tecnología”. Matilda estaba cabreada y lo pondría difícil, pero no estaba dispuesta a quedarse sin saber qué se decía de ella. Hablaron de los problemas que estaban teniendo con Matilda, no comprendían qué pasaba, habían revisado el sistema, su programación y todo parecía estar bien. No se daban cuenta de lo afligida que estaba, pues Matilda pensaba que la estaban dejando de lado. Ella escuchaba atentamente: “Es una pena, pero necesitamos renovarla”, “No podemos seguir así”, “Sí, es una de nuestras herramientas base para trabajar”, “Ahora que habíamos conseguido que hablara con otros dispositivos, ¡con el avance que supone!”, “¡Monitores externos!, ¡El campus virtual! ¡Tabletas! Enriquecerán la experiencia con la mesa”.

Matilda se empezó a sentir confusa, acaba de comprender que se estaba equivocando; no la estaban dando de lado, “me están…”, no llegaba a entenderlo del todo, así que decidió abrir la herramienta PMV. dibujo 4 (7)Todos se quedaron sorprendidos, pero se les ocurrió que era una buena oportunidad para enfocar los avances de los que estaban hablando.  ¿Para quién es el producto? ¿Cómo crees que será en el futuro? ¿Qué cosas deberías implementar? Son algunas de las preguntas que fueron rellenando e hilando gracias Matilda y guiados por QPC.

Todos estaban muy satisfechos con el trabajo en equipo que habían realizado. Matilda despejó sus dudas y, para acabar de entenderlo, les abrió el story telling canvas. Fue tan grata su sorpresa, que no se pararon a pensar en quién había abierto la herramienta y, sin más tardanza, se pusieron alegremente a rellenarlo. Tanto la facilitadora, QPC, como Matilda estaban muy contentas de volver a trabajar unidas y fluidas.

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Tras acabar el canvas, la directora de proyectos tenía la narración que debía seguir para abordar los pasos necesarios para que la organización pudiera ofrecer un servicio innovador, ajustado a las necesidades de los clientes.

Matilda guardó en lo más profundo de su disco duro el story telling, para poder recordar, cuando lo necesitara, que era parte de algo grande. Debía desarrollarse y trabajar unida a otros dispositivos para realizar lo que más le gustaba, potenciar y descubrir los talentos de las personas, de una manera innovadora, eficaz y divertida.

Fin

 En Okapia Tools seguimos desarrollando nuevas herramientas con el fin de potenciar el activo de las empresas.

Recomendación del editor:

Pincha: https://okapiatools.com/quality-processes-coaching/, si quieres saber más sobre el método QPC que utilizan los facilitadores de Okapiatools.

Atento a nuestras redes sociales, donde podrás ver nuestros nuevos desarrollos.

 

 

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