¡Desengánchate del smartphone!

6 Hábitos tecnológicamente beneficiosos

Que no tuviera Smartphone es lo que me enamoró de él, y lo sé. Que no fuera “esclavo” de la tecnología, que no sonara su Whatsapp, que jamás mirara Facebook, no, él me miraba a la cara. Todo eso me llevó a adorarlo. Yo no era así. Bueno, un poco sí. Mi dependencia no era como la de mis amigas. Pero podía llegar a serlo y eso era peligroso. ¿Hasta dónde estaba dispuesta a ceder parcelas de mi vida a la tecnología? ¿Cómo de dependiente quería ser de ese aparato que no para de sonar?

TelefonoRafa

Teléfono adaptado para poder desconectar 

Allá donde vayamos, siempre vemos a alguien con el smartphone, tecleando, tacatacatacataca. Parejas que no hablan, niños que no juegan, trabajadores que jamás desconectan… esto no puede ser del todo bueno. Y ya empiezas a leer la palabra adicción, a descubrir que las personas están ansiosas si no pueden ver el teléfono, a comprender que se trata de una especie de “droga” más.

Este estudio lo confirma(https://pdfs.semanticscholar.org/83cf/ac5ff6c789089b852c11106eb44500567078.pdf) . Y como droga, ¿qué “beneficio” aporta? La sensación de seguridad, de conectividad, de sociedad, de integración, de reconocimiento, nos proporciona información y entretenimiento… todo proporciona bienestar y hace que siempre se quiera más.

La Harvard Business Review publicó el 16 de marzo un artículo (https://hbr.org/2018/03/6-ways-to-counteract-your-smartphone-addiction#comment-section)  sobre cómo contrarrestar esta adicción, promocionando en nosotros mismos hábitos tecnológicos saludables para minimizar el efecto negativo. Es decir, si hacemos deporte y no comemos aquello que consideramos poco saludable para mantenernos, ¿por qué no adquirir más hábitos saludables en el resto de las interacciones cotidianas?

Ellos dan 5 hábitos que mejorarán nuestra interacción con la tecnología (aunque en su titular ponga que son 6), así que, al final de su listado, nosotros propondremos la sexta, para completar la lista.

  • Usar el “cc” y el “responder a todos” con cabeza: los mails grupales son buenos y necesarios muchas veces, pero otras acaban siendo una distracción. Cuando tres o cuatro personas ya han “respondido a todos”, los listados de mails llegan a ser largos y tediosos, haciendo que la lectura resulte tremendamente farragosa. Además, cuando el mail puede resultar interesante tan solo para dos o tres de las personas del listado de receptores, acaban resultando opresores y generando una obligación de lectura innecesaria. Es muy, muy conveniente controlar a quién se le envían los mails para que realmente lleguen a los interesados. Y es que, en realidad, cuantos más mails envíes, más mails recibirás.
  • Recalibrar las expectativas de tiempo de respuesta: Hasta hace bien poco, las personas trabajaban de 9 a 6 y ya, se marchaban a sus casas y desconectaban. Tenían tiempo para sus cosas. Ahora, siempre esperamos respuestas inmediatas de manera que, si nos escriben a las 9 de la noche, contestamos, llamamos, whatsappeamos… necesitamos cubrir la expectativa de respuesta inmediata que el otro tiene puesta en nosotros. Necesitamos tener en cuenta que es necesario el derecho a desconectar.
  • Hacer descansos reconstituyentes regulares: el cerebro humano funciona mejor cuando se toma descansos, pero parar para mirar el Smartphone no cuenta. Los descansos en realidad deben componerse de meditación, deporte o conversación; salir a la calle y que te dé el aire, hablar con alguien, pero cara a cara, no tecleando. Con diez minutos basta para que nos sintamos mejor, pero si el descanso es más largo, siempre será más beneficioso.
  • Reclamar tiempo con la familia y los amigos: no se debe permitir que el Smartphone interfiera en nuestras interacciones interpersonales más importantes, pero es difícil ignorar la luz del teléfono cada vez que se enciende cuando lo tenemos delante. Es conveniente, como dice el artículo, establecer áreas “libres” de tecnología, donde simplemente los teléfonos no estén permitidos.
  • Mantener la tecnología fuera del dormitorio: cuando oscurece, nuestro cerebro libera melatonina que, poco a poco, nos va llevando a dormir, pero la luz azul de los teléfonos, tablets y ordenadores ralentiza este proceso y provoca la liberación de cortisol, lo que lleva a que el cerebro esté alerta. Con todo esto, lo único que conseguimos es dormir mal y despertarnos más por la noche. La solución: dejar la tecnología fuera del dormitorio.

Y, por último, para completar los seis hábitos “tecnológicamente” saludables, nos gustaría añadir que es la tecnología la que se tiene que adaptar a nosotros, no nosotros a la tecnología.

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Un comentario en “¡Desengánchate del smartphone!

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