Pero… ¿quién diablos es Roger?

En mi barrio, todos los chicos, mayores y no tan mayores, envidiaban a Roger. Y no es de extrañar, no todos tienen a su lado a un portento como Jessica. Las chicas, por el contrario, soñábamos con ser como ella, con ese estilo, ese traje, esas piernas y esa devoción por su maridito, un simpático conejo.

Jessica Rabbit en Pero... ¿quién diablos es Roger?

La primera vez que la vi, la película, no a Jessica, no daba crédito a mis ojos. Había personas de carne y hueso y dibujos juntos en la pantalla, hablando entre ellos… ¡y no le veía las costuras! La integración (entendedme y vedlo con perspectiva) era prácticamente perfecta.

Y lo mejor de todo era que los personajes “reales” de la ficción no se extrañaban por compartir protagonismo con los simpáticos toons. Bueno, salvo uno. Cuando el Juez Doom ve en el tocadiscos “El tío vivo se rompió” tiene claro quién es el único ser capaz de poner eso en lo que, para él, no es más que un bar de borrachos. Se trata de alguien especial, alguien diferente, alguien a quien el “baño” disuelve… ¡UN DIBU! Pero no uno cualquiera, no: uno vestido de rojo, orejas de conejo y un sentido del humor muy especial; uno que se lima la cabeza porque le hace cosquillitas y que tiene un gran problema al ver pajaritos en vez de estrellitas cuando le tiran una nevera a la cabeza; uno por el que Baby Hermann, su estupendísima mujer, Jessica, e incluso Eddie Valiant dan la cara cuando le quieren cagar con la muerte de Marvin Acme. El único e inigualable, Roger Rabbit.

 

Roger es toooooodo sentimiento y emoción: Le castañean los dientes de miedo, lee su carta de amor a Jessica híper emocionado, muestra su indignación cuando grita a Eddie y demuestra su tristeza más absoluta al ver las fotos de su mujer haciendo palmitas con Marvin. Por si esto fuera poco, su misión en la vida es hacer reír y conseguir que la gente sea feliz, qué sentimiento más noble que ese.

TREASURES OF DISNEY ANIMATION ART DE ROBERT E. ABRAMS; JOHN CANEMAKES; WALT DISNEY PRODUCTION, NEW YORK, ABBEVILLE PRESS, 1982.

TREASURES OF DISNEY ANIMATION ART DE ROBERT E. ABRAMS; JOHN CANEMAKES; WALT DISNEY PRODUCTION, NEW YORK, ABBEVILLE PRESS, 1982.

Es un dibu, y, como tal, solo piensa en el hoy, en el aquí y en el ahora. Y cuando se ve en una situación complicada, se pone en lo peor y cree que van a morir. Creativo y con recursos, propone mil ideas para salir del embrollo, y las intenta, pero sin pensar en sus posibles consecuencias. No se cree que su mujer pueda haberle sido infiel por propia voluntad, aun teniendo las pruebas delante (y aunque finalmente sea el que mejor conoce a su Jessica y acabe teniendo razón).

 

Pero… ¿Quién diablos es Roger Rabbit para que le metan en este jardín? Simplemente, un dibu currante, simpático, con años de experiencia a sus espaldas y al que pillaron para meterle en el marrón. ¿Y todo esto por qué? Por avaricia, para evitar que aparezca un testamento, por el progreso, por la autovía, por destrozar Dibuliwood y especular con el terreno, por un Dibu desequilibrado que no era capaz de asumir su propia historia. Para esto, lo mejor, un cambio de narrativa y contar la historia de la manera que más nos guste y nos convenga, al igual que hace Eddie cuando consigue recuperar su sentido del humor. Sólo hay que escribir nuestra ficción, o nuestra realidad, como nos resulte más provechosa.

 

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