El gran engaño de Zemeckis (parte I)

Carátula ¿Quién engañó a Roger Rabbit?; Touchstone Pictures 1988


Tengo tres películas preferidas desde que soy muy pequeña. Dos de ellas son películas al uso, largas, de más de hora y media. La tercera es más breve. 30 minutitos de corto de Disney que cuenta la leyenda de Sleepy Hollow e Ichabod Crane (1949). Volviendo a los dos largos, éstas son La Maldición de las Brujas (Nicolas Roeg, 1990) y ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, de Robert Zemeckis. Y, poco a poco, me gustaría ir contando por qué, a día de hoy, a mis 33 años, siguen siendo de mis favoritas.

 

A mí las pelis que más me gustan son las que tienen personajes que me llaman la atención, que me cuentan algo, que me descubren cosas, que están bien construidos y me resultan “reales”. Me gusta identificarme con el personaje, pensar cómo lo haría él y “predecir” lo que va a pasarle, adelantándome al guión. Por eso, cada vez que vuelvo a ver ¿Quién engañó a Roger Rabbit? sueño que soy un dibu, un toon reloco que vive en Dibuliwood y comparte aventuras con Eddie, con Roger y con Jessica.

 

Bueno, a Eddie en realidad le añado al final de la peli, cuando ha recuperado el sentido del humor, por que al principio es un poco mustio. Está apagado y sin ganas de seguir adelante por la muerte de su hermano a manos de un dibu desequilibrado. Ya no se ríe con los toons y no está dispuesto a tener nada que ver con ellos. Y se aísla. Se aísla no sólo porque esté enfadado y de vueltas con el mundo. Se aísla como manera de analizar el mundo, para percibir y entender cada detalle que se le muestra. Eso es lo que le lleva a odiar a los toons a raíz de la muerte de su hermano, pero también le lleva a aceptar el caso de Roger cuando Marvin Acme aparece muerto y el conejo es acusado. Eddie cree a Roger gracias a una foto, la foto de Marvin con el testamento (menos mal que Baby Hermann le aclara un poco las ideas).

 

Eddie es un tipo firme, serio, estructurado. Es tan estructurado que el único momento en el que se permite improvisar es al enfrentarse a su archienemigo, el Juez Doom. Como buen detective, se fía de sus vivencias y se guía por ellas, se fija en los detalles y analiza las situaciones antes de actuar. No se le puede definir como un tipo de acción rápida. Al ser un hombre de su época, sus sentimientos se los guarda para él y no se anda con tonterías blanditas, pero se emociona, siente, sufre, y Dolores, su chica, lo sabe y le quiere. Con ella sí se permite mostrar una parte de su interior y, probablemente, acabe siendo más visceral y un romántico apasionado. En definitiva, si tuviéramos que definir la personalidad de Eddie según el análisis MBTI, nos saldría que es un ISTJ, siendo su dominante los sentidos en introversión.

 

A medida que avanza la película, Eddie va incorporando amigos, gente que se suma a su grupo para luchar por el bien. El primero de ellos es Roger, el gran protagonista que da nombre a la película, un toon con forma de conejo que camina a dos patas, lleva peto, es muy chistoso y divertido, bastante temperamental, con poco aguante para el alcohol y con un problema de los gordos. Pero, ¿quién diablos es Roger?

 

Continuara…

 

2 comentarios en “El gran engaño de Zemeckis (parte I)

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